Sexo casual versus relación sexoafectiva: diferencias, riesgos y para quién no es recomendable
- Dr. Andrés Salas, PhD

- hace 7 días
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En sesiones con usuarios, se usan expresiones como “solo sexo” o “relación sexoafectiva” como si fueran lo mismo. No lo son. La diferencia principal no está en el acto sexual en sí, sino en el acuerdo emocional y en las expectativas que cada persona (a veces sin decirlo) deposita en el vínculo.
¿Qué es una relación sexoafectiva?
Es un vínculo donde hay sexualidad y también un componente afectivo relevante: cuidado, cercanía emocional, apoyo, comunicación frecuente, sensación de “nosotros”. Puede o no tener etiqueta formal (noviazgo/pareja), pero sí suele existir exclusividad (o acuerdos claros), proyectos compartidos o una dirección hacia algo más estable. Un ejemplo puede ser: Somos pareja (o estamos construyendo algo). Tenemos intimidad, nos escribimos a diario, nos acompañamos en problemas, nos interesa el bienestar del otro y hablamos de límites, exclusividad y futuro.
¿Qué es una relación de sexo casual?
Es un encuentro o vínculo sexual sin compromiso romántico y sin expectativa de continuidad afectiva. Puede ser una sola vez, esporádico, o repetido (p. ej., “amigos con derechos”), pero el acuerdo central es: sexo sin relación.
Ejemplo sencillo: Nos atraemos, lo pasamos bien, podemos vernos ocasionalmente para sexo, pero no buscamos construir una relación ni involucrarnos emocionalmente más allá de lo básico.
Aspecto | Relación sexoafectiva | Sexo casual |
Expectativa emocional | Alta (cuidado, vínculo, pertenencia) | Baja o limitada (trato cordial, sin “pareja”) |
Continuidad | Habitual, con proyecto o dirección | Variable: puede ser una vez o esporádico. |
Comunicación | Más profunda y frecuente | Más práctica: logística y límites básicos |
Exclusividad | Frecuente (o acuerdos de apertura) | No asumida; debe hablarse explícitamente. |
Riesgo de malentendidos | Menor si hay acuerdos. | Mayor si alguien “se engancha” o espera más. |
Salud sexual | Suele haber más negociación y cuidado, pero no es automático. | Requiere aún más claridad: condón, pruebas, acuerdos. |
Implicaciones del sexo casual: lo que conviene saber
El sexo casual puede vivirse como algo positivo, neutro o negativo, según la congruencia entre lo que la persona realmente necesita (emocionalmente) y lo que está haciendo (conductualmente). La evidencia sugiere que el impacto en bienestar no es igual para todos: en algunas personas puede ser satisfactorio; en otras, puede aumentar malestar, especialmente si no encaja con sus valores, expectativas o estilo personal.
Además, en jóvenes universitarios se han descrito resultados mixtos: en algunos casos el “hookup” se asocia a cambios en soledad/depresión dependiendo del estado emocional previo; es decir, no es lineal ni igual para todos.
¿Qué tipo de personas no deberían tener sexo casual?
Aquí no se trata de “prohibir”, sino de predecir riesgo. En general, el sexo casual tiende a ser mala idea (o requiere mucha más cautela) si la persona:
Se apega rápido o confunde intimidad sexual con “vínculo de pareja”.
Señal típica: después del encuentro aparece ansiedad, necesidad intensa de contacto, celos o rumiación (“¿por qué no me escribe?”).
Está atravesando duelo, depresión, ansiedad intensa o soledad marcada,
Puede sentirse bien esa noche, pero después caer más fuerte (vacío, culpa, desregulación). La relación entre hooking up, distrés y consecuencias negativas aparece descrita en estudios con universitarios. Generalmente cuando se usa el sexo como anestesia emocional.
Tiene antecedentes de trauma sexual/relacional.
Este evento sucede incluso cuando se tiene dificultad para establecer límites El sexo casual aumenta la necesidad de negociación y límites firmes; si eso falla, sube el riesgo de experiencias negativas.
Consume alcohol u otras sustancias en el contexto sexual.
El alcohol se asocia con decisiones de mayor riesgo y con peores resultados en algunos escenarios de “hookups”.
No puede sostener un plan básico de salud sexual.
Se carece del uso de condón consistente, pruebas periódicas, conversación de riesgos y acuerdos. Sin eso, el sexo casual se vuelve un terreno fértil para ITS (infecciones de transmisión sexual) y complicaciones.
Ejemplo
Una persona con apego ansioso acepta “solo sexo” para no perder al otro. Al inicio dice estar bien, pero después empieza a pedir exclusividad, se angustia si no hay mensajes, y se siente “usada”. En ese perfil, el sexo casual suele ser un detonante de malestar más que una experiencia placentera.
Consecuencias posibles en salud física
ITS: el riesgo sube con múltiples parejas y sexo sin protección. La OMS recuerda que más de 1 millón de ITS curables se adquieren cada día en el mundo y destaca el rol preventivo del condón, aunque no cubre todas las formas de transmisión.
Necesidad de tamizaje (pruebas) más frecuente según prácticas y número de parejas: Es recomendable realizar un cribado para distintas poblaciones (por ejemplo, hombres que tienen sexo con hombres, y cribado por sitios de exposición).
Embarazo no planificado (en prácticas vaginales sin anticoncepción eficaz).
Riesgos situacionales: encuentros con poca información del otro (p. ej., desconocidos), negociación apresurada, o contextos con alcohol.
Consecuencias posibles en salud mental
Las más comunes no son “trastornos”, sino reacciones psicológicas:
Arrepentimiento
Se ha reportado en estudios con universitarios, con diferencias por género y calidad del encuentro; el arrepentimiento aumenta cuando hubo mala experiencia, sustancias o expectativas no habladas.
Ansiedad, rumiación y baja autoestima
Si la persona interpretó el sexo como “prueba de valor” o “moneda de afecto”.
Vacío o tristeza
Cuando el encuentro confirma una necesidad emocional no satisfecha.
Conflicto interno (disonancia)
Cuando la conducta sexual choca con valores personales o con lo que realmente se desea (por ejemplo, buscar pareja estable).
Un punto clave: el impacto depende mucho de si la experiencia es congruente con la orientación personal hacia el sexo sin compromiso (sociosexualidad). En quienes son más “no restrictivos”, el sexo casual puede vivirse con más bienestar; en quienes son más “restrictivos”, tiende a no aportar lo mismo e incluso puede generar malestar.
En la vida real
Sexo casual que funciona
Persona soltera, emocionalmente estable, con límites claros: “No busco pareja ahora”. Negocia condón, acuerdos, y no interpreta el silencio como rechazo. Vive el encuentro como placer, sin deuda emocional.
Sexo casual que lastima
Persona con soledad y necesidad de validación: “Si tengo sexo, quizá se queda”. Después del encuentro, el otro se distancia (coherente con el acuerdo), pero la persona entra en ansiedad, insomnio, celos y autocrítica.
Sexoafectivo saludable
Dos personas acuerdan una relación con intimidad y cuidado mutuo. Hablan de exclusividad, pruebas, tiempos, y expectativas. La sexualidad se integra como parte de un vínculo más amplio.
Recuerda ...
Antes de aceptar “solo sexo”, vale preguntar (y preguntarse) con honestidad:
¿Yo puedo vivir esto sin esperar afecto, constancia o validación… y aun así sentirme bien mañana?, Si la respuesta es “no” o “no sé”, lo más prudente es pausar, clarificar acuerdos o elegir un tipo de vínculo distinto.
Referencias
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Me llamo Andrés Salas y soy especialista en salud sexual masculina, con muchos años de experiencia en temas relacionados con la disfunción eréctil, eyaculación precoz, disminución del deseo sexual, crecimiento peneano, entre otros. He ayudado a muchos hombres, los cuales lograron encontrar una solución óptima para lo que padecían.
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